Bermellón.

Sentada en el sillón, con los pies sobre la mesita de centro, como hacía siempre, empecé a hacer una pequeña coreografía con ellos, moviéndolos en ondas, apoyando una parte y luego otra, mientras la tele hablaba sola y mi mirada seguía fija sobre las uñas recién pintadas. “Podríamos invitar a las chicas este fin de…