Bajón.

Venga… Vamos… Espabilen… Parecía decir mi chico con cara de aburrimiento sentado en el sillón, móvil en mano, dando tiempo a que la brocha del colorete se deslizara con delicadeza sobre uno u otro pómulo, echando un vistazo de vez en cuando para ver si la sombra de ojos había dado paso al rimmel o…