Mi quinteto.

El pequeño bache de Marta no hizo más que reforzar la complicidad que sentíamos las cinco, compartiendo los batidos y las papas fritas que acompañaban los sándwiches. El ambiente fue relajado, distendido, sin forzar situaciones, tres parejas riendo, pasando un rato agradable. Sentí cosquillitas al ver un beso entre Sandra y Marta, casi notando sus…