Sexteto.

Cada oveja con su pareja nos fuimos emparejando, primero con tiernos besos, después con osadas lenguas, mirando de reojo a los otros dos dúos, mitades encajando en dedos húmedos. Excitante escena de cuerpos repitiendo movimientos, enzarzándose en apasionantes peleas que desencajaban mudos quejidos en gargantas secas, que oídos dilatados buscaban a ciegas. Cinco aromas diferentes,…