Suspiros.

Suspiros de estrés, de alivio o satisfacción, me preguntaba mirando a Marta sin decidirme a indagar, después del desayuno, recogiendo la cocina las dos solas, sin nadie que interrumpiera, pues en la sala conversaban los demás. “¿Estás bien?”, pregunté al rozar su mano mientras nos pasábamos la loza, fregando yo, secando ella. “Si…”, volvió a…