Y qué más.

“Mmm…”, gemí al morder la tostada de pan con jamón serrano, aderezada a la perfección con cotame, aceite y orégano, todo en su justa medida, sin que nada me goteara la barbilla, mezclándose el conjunto de sabores sobre mi lengua con sumo placer. “Placeres sencillos de la vida…”, dijo Sandra mordiendo con ganas, haciendo que…

Palabrejas y juegos de pareja.

“Uff…, me enfondaste…”, dije a modo de queja, levantándome del sillón con una mano apretando mi chochito, que latía escocido por el trajín previo. “Qué va…”, dijo mi chico. “Reventada…”, añadí de forma dramática. “Dichos canarios por Valeria”, bromeó mi chico riendo, envolviendo su miembro menguante en un pañuelo de papel para evitar desastres. Me…

Cucharita.

No hay mejor antídoto contra el insomnio que follar y caer rendida entre tus brazos, acurrucada en tu abrazo, cobijada por la tierna cucharita que imitamos. Ni siquiera el amor propio de mis dedos acariciando mi humedad, consigue un efecto tan eficaz como cuando son los tuyos al recorrerme y dejarme la garganta seca de…

Tiempo con él.

“Toma, justo como te gusta…”, dijo acercando la taza caliente con aromas especiados y dulzones. La sonrisa se apoderó de mi cara mientras cogía la taza resoplando, sin poder evitar la ligera quemazón en los dedos. Brebaje perfecto, mi favorito, tableta de chocolate y mi chico a mi lado, me sentí feliz. Feliz de quererlo…

Quejas.

“Pero si te quedan bien…” “Pues yo no me veo bien”, contesté cerrando de golpe el probador, quedando de nuevo frente a la imagen que no me gustaba, la que se había descuidado en los últimos meses, con la piel apagada y la postura desmejorada. Si hubiera podido, la habría fulminado con la mirada, acabando…

Calor.

“Hace un poco de calor…”, dije entre gemidos mientras nuestros cuerpos, bañados en sudor, empezaban a dificultar el agarre. “Un poco…”, gruñó mi chico entre embestidas, acumulando gotas de esfuerzo en su piel, colorada de los minutos que llevábamos de calentón. No puedo respirar, dije agobiada de tenerlo encima, como si fuera una brasa ardiente,…