Improvisando.

De penitencia, palmas de las manos juntas, a la altura del pecho, empecé a arrepentirme de haberle seguido el juego. “Haz yoga con nosotras, ya verás qué bien…” El sol de la tarde caía con fuerza sobre el jardín de Brenda mientras seguíamos a Tania en el ritual de asanas que componían su rutina de…

Chupando y lamiendo.

¿Sabor? – preguntó el chico mientras mis ojos se volvían locos delante de la nevera de mil colores, formando una cola de niños desesperados por el drama de mi indecisión. Nata – dije al final, sin ganas de empalagarme la garganta con chocolate o tiramisú, aburrida de la elegante vainilla pero con ganas de un…

Fuerza.

Según la ocasión, la fuerza depende de la capacidad física que se le suponga al individuo, o de la poca resistencia que le oponga su adversario, porque, por muy fuerte que yo me estime, no creo que sea capaz de girar a mi chico en el aire para ponerme encima. Pero me puso más cachonda….

Cata de lujo.

“Mmm…, está muy rico…, dulce…”, dijo mi chico levantando la cabeza para dar el primer veredicto del par de labios que se abría ante él sin que pudiera verlo, ataviado de nuevo con la venda, ciego, fiándose sólo de su paladar y su olfato. Se sumergió de nuevo entre las piernas de Tania, echada en…

Calor en el súper.

¿Por qué hay tanta gente en la cola de la chacina…? A lo mejor están regalando el jamón… O había un concurso de bocadillos en la plaza del pueblo y yo no me había enterado… Y qué calor… Los ventiladores no dan abasto… Qué pelo lleva esa señora y encima pide las lonchas contadas… ¿Por…

Entre mis labios.

Si alguien supiera lo que hacen estos labios, nadie los miraría igual, juzgando la suciedad, la lascivia con la que chupo su glande, la lujuria con la que mi lengua, caliente y desvergonzada recorre su miembro, sin dejar nada bien lubricado, gozando en silencio. Lo había guiado hasta la cama, cogidito para que no se…