Aceite.

“Las sombrillas son para cobardes…”, pensé bajando la escalinata que lleva del paseo a la playa, arrepintiéndome sobre la marcha de mi pensamiento, “Bueno, o para gente con niños, o que no quieran tostarse tanto…”, me dije asintiendo, enterrando en la arena a mi Yo Borde. El día estaba espectacular y la gente aprovechaba, como…

Suspiros de amor.

Estaba allí con ellas, compartiendo roces, caricias, besos y lametones, disfrutando del delicado sexo femenino a seis manos, dejándome hacer lo que más me gustaba, haciendo lo que más les gustaba. La devoción con la que se miraban casi se podía ver como una onda que las envolvía con extremo cuidado, recorriendo cada poro de…

Mimos.

“Mmm, qué bien huele…”, susurré hundiendo los dedos en el rebosante tarro de manteca corporal de color moca con olor a dulce postre de caramelo. La tarde de chicas prometía, con nuestros cuerpos solo cubiertos con las braguitas, repartiendo crema, masajes y papas fritas, después de haber exfoliado a conciencia la piel seca, hecho manicura…

Pista de baile.

La música me pone cachonda… Empieza como una oleada, un pequeño marullo que moja mis pies haciendo que se muevan y que, cuando alcanza con rapidez mis caderas, no veo otra escapatoria que dejarme arrastrar inspirando las notas con avidez, con ansia, absorbiendo los ritmos mientras mis brazos se alzan y mis hombros se mueven…

Adiós al romanticismo.

“Corre que se enfría…” “Todavía tengo jabón en el pelo” “Pues date prisa…” “Uff…, dónde quedó el romanticismo…” “En el tamaño del termo…” “Coge el gel…” “Pásame la esponja”. “No creo que de tiempo…” “Ay qué fría…” “Última ducha conjunta…” “Qué triste…” Salimos apresurados, justo antes de que el agua se helara sin remedio, él…

Acogedores silencios.

No se oían grillos porque no habían, pero se escuchaba la brisa mecer con suavidad las cortinas, y los aros metálicos rozar en el riel, oponiendo resistencia al tierno baile. De fondo, alguna ola romper en la lejanía y, de cerca, la mano de mi chico acariciar mi rodilla. “Qué silencio…”, susurré. “Sí…”, respondió él….