Suspiros de amor.

Estaba allí con ellas, compartiendo roces, caricias, besos y lametones, disfrutando del delicado sexo femenino a seis manos, dejándome hacer lo que más me gustaba, haciendo lo que más les gustaba. La devoción con la que se miraban casi se podía ver como una onda que las envolvía con extremo cuidado, recorriendo cada poro de…

Celebrando.

Hundí los dedos entre mis piernas abiertas, hambrienta de ellos, deseosa de aplacar las ganas de placer que me mojaban. Una frente a la otra, pero censuradas por el algodón de nuestras braguitas, acomodadas en su sofá, nos masturbamos con el sonido de fondo de los orgasmos grabados, saboreando las melodías que las conocidas voces…

Sonidos.

“¡Más fuerte…!” El silencio y la sensibilidad previa quedaron ensombrecidas por los gemidos y afirmaciones que salían de nuestros labios, nuestros sucios y lascivos labios. “Ohh…” Los gemidos a media luz parecían encandilar nuestras miradas, que se volvían buscando la expresión del rostro en concordancia, gestos que podrían clasificarse como dolorosos, pero que estaban envueltos…

Improvisando.

“¿Por qué no llamas a tu chico para que venga?”, propuso Brenda. “¿Ahora?” “Sí, así no te tienes que ir”, añadió secándose con fuerza, dejando la toalla a un lado, luciendo su cuerpo desnudo por el baño. “Uy qué buena idea Brenda…, además, es viernes”, me animó Tania, envuelta como un rollito de primavera, sentada…

Una tras otra.

Todas despiertas, los anteriormente tímidos gemidos de Brenda y Tania se desinhibieron al ver que las demás ya no dormíamos, sino disfrutábamos el espectáculo de sus cuerpos. Todavía vestidas, sus manos bailaban dentro de sus braguitas, haciendo gemir los labios que besaban sin parar, mientras se incorporaban, se movían y arqueaban, disfrutando tanto de dar…

Dedos.

Dedicadas falanges que, con seductoras manicuras, se adentran a explorar húmedos umbrales, accionando interruptores de placer que detonan bombas sonoras de gemidos a su paso. Poderosos miembros capaces de saciar deseos íntimos con tiernos toques que se prolonguen en el tiempo o, intensos restregones que en cuestión de minutos te lleven al cielo. Incapaces de…