Verano inaugurado.

El sol pegaba con fuerza y, aunque no estábamos en una playa brasileña, la bossa nova emborrachaba nuestros oídos con sensuales ritmos mientras entrábamos y salíamos de la piscina o nos dábamos crema. De anuncio, pero desnudos… Mi chico había optado por el remojo perpétuo, nadando piscina alante, piscina atrás, distrayendo la mente de nosotras…

Serenidad.

Serenidad efímera que parece eterna, la tranquilidad post coito entre sus piernas. Abrazados, enredados, la colcha soportaba de nuevo nuestros cuerpos, ahora cansados, lienzo del placer sufrido, aguantado, querido. Nuestros dedos recorrían pieles con cariño, apenas rozando, erizando vellos en la delicada línea entre el placer y las cosquillas, conquistando montañas, atravesando valles, pliegues y…

Otoño.

Por supuesto, aunque tenga fecha, el cambio de estación no es algo instantáneo, no se nota de un día para otro y, mucho menos aquí, en nuestras maravillosas y calurosas islas, especialmente pegajosas durante el mes de septiembre. Pero bueno, con algo hay que conformarse y, la idea de que el verano pierda su título…