Sonidos.

“¡Más fuerte…!” El silencio y la sensibilidad previa quedaron ensombrecidas por los gemidos y afirmaciones que salían de nuestros labios, nuestros sucios y lascivos labios. “Ohh…” Los gemidos a media luz parecían encandilar nuestras miradas, que se volvían buscando la expresión del rostro en concordancia, gestos que podrían clasificarse como dolorosos, pero que estaban envueltos…

Sentidos.

Quisiera morir entre besos, entre lenguas de fuego que peleen por los gemidos de mi piel húmeda, por el sabor de mi epicentro. Cerré los ojos para abrirme al máximo a los sonidos, suaves y untuosos, que desprendíamos. Concentrados en dar placer, los labios y las lenguas se afanaban en el disfrute ajeno, sin dar…

Cata de lujo.

“Mmm…, está muy rico…, dulce…”, dijo mi chico levantando la cabeza para dar el primer veredicto del par de labios que se abría ante él sin que pudiera verlo, ataviado de nuevo con la venda, ciego, fiándose sólo de su paladar y su olfato. Se sumergió de nuevo entre las piernas de Tania, echada en…

Pequeños lujos.

El agua hirviendo sobre mi espalda hizo que me temblaran aún más las piernas, con el orgasmo a flor de piel y, en ese momento en que me apeteció sentarme, actué rápido y coloqué el tapón, llenando un poco el fondo para quedarme un rato de remojo, lo que tardara el agua en enfriarse. Cerré…

Mirando atrás.

Lo zarandeé con fuerza, agarrado entre los dedos, resbaladizo, pringoso y duro, mientras los dedos de mi otra mano desaparecían carne adentro, notando los tejidos tensarse, el placer hacerme seguir hasta sucumbir a los espasmos del anhelado orgasmo. Atrás quedó el primer contacto, cuando comprobé la humedad y me estremecí al sentir los dedos hurgar…

De nuevo…

La visión de Brenda subida al bordillo de la piscina degustando a Tania, había hecho que la piscina casi hirviera. Su culito en pompa por fuera del agua dejaba ver sus labios brillantes e hinchados, mientras se movía acompasada, embistiendo con la lengua a su chica, que disfrutada echada, muy abierta, expuesta. Rodeé a mi…